Una clase de Educación Maternal especial

24.10.16

La semana pasada dos de mis compis de primer año y yo tuvimos el placer de poder asistir una clase de educación maternal muy especial.
Y estaréis pensando, ¿por qué especial? Pues fue especial porque esta vez no la conducía una matrona, sino que la conducía Vicenç de Febrer, que es un psicólogo experto en psicología infantil y familiar desde la gestación hasta los 3 años. Además está muy comprometido con la difusión de prácticas de crianza y educación de los hijos pequeños que favorecen el desarrollo saludable de los niños y un mayor bienestar y harmonía en las familias.

Fue una clase muy diferente a cualquiera en las que yo he participado hasta ahora. Y supe que iba a ser algo diferente desde la primera frase de la sesión.

Comenzó comparándonos a nosotros los seres humanos, con nuestros primos-hermanos los chimpancés; y cómo compartiendo más del 98% del material genético entre ambos, la crianza en cada especie es completamente diferente. Los chimpancés tienen una gestación de un pedido similar al humano (unos 8 meses), sin embargo nacen con el cerebro mucho más funcional que los humanos, que únicamente tenemos un 20% funcionando. Sin embargo, ellos no se separan de sus crías durante más de 6 meses, para ayudarlas a completar su desarrollo y poder ser independientes.

También comparaba la gestación humana con la de las ballenas (mamíferos igualmente), que dura unos 16 meses y ya nacen siendo suficientemente maduras como para no necesitar la presencia constante de su madre.

Al haber evolucionado de la manera que lo ha hecho la especie humana, el cerebro es necesario que tenga un menor volumen para pasar la cabeza por el canal del parto, y esto hace necesario que el desarrollo y las conexiones neuronales deban completarse fuera del útero.

Con todo esto invitaba a reflexionar sobre si un bebé tan inmaduro en el momento del nacimiento es capaz de realizar este proceso de maduración fuera del útero de su madre con una limitación en cuanto a la alimentación (aún hay quien amamanta con horarios rígidos), al contacto con su madre (aprovechamos a dejarlos en una cuna solos cuando están dormidos)... 
Él apuntaba que el proceso de gestación debería continuar fuera del útero de la madre, proporcionándole alimentación frecuente como cuando estaba conectado por el cordón umbilical, calor y contención como la que recibía dentro del útero, y así lograr que se convierta en un bebé con sus necesidades de amor y seguridad totalmente cubiertas.

¿Qué os parece todo esto? A nosotras nos dejó con ganas de saber más del tema...

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