El parto más bonito

3.3.16

Hace unos días tenía guardia de noche en paritorio (de estas extras que os conté en este post).

Ingresó una mamá que yo ya conocía puesto que la había visto en la consulta de primaria, en trabajo de parto y con bastante dinámica uterina y ya dilatada de 5-6 cm cuando la valoré.

Estuve hablando con ella sobre su plan de parto y lo que quería. Éste era su segundo parto, y ya en el anterior tuvo un parto natural bastante rápido, por lo que quería intentar un parto natural otra vez (sin descartar otras opciones llegado el momento).

La acompañé a la habitación y allí continuó su proceso de dilatación acompañada por su marido, paseando y moviéndose según la apetecía, utilizando la pelota, con calor local en las zonas donde más sentía la intensidad de las contracciones...
De vez en cuando entrábamos para hablar con ella y que nos transmitiese qué tal toleraba el proceso y poder aclarar dudas que a ellos les iban surgiendo, como cuando rompió la bolsa de las aguas.

Sólo cuando ella nos dijo que ya comenzaba a tener ganas "como de hacer caca" la valoramos nuevamente, y ya había completado la dilatación, estando la cabecita de la niña entrando en un segundo plano de Hodge.


Desde ese momento ya no nos separamos de ella, y fue cuando empezamos a hablar de cómo había pensado ella parir, si quería en alguna posición en concreto. Ella nos dijo que no había pensado nada en concreto, así que fuimos probando lo que a ella la iba pidiendo su cuerpo: acostada sobre la cama, a cuatro patas agarrándose al cabecero...
Como no terminaba de encontrarse cómoda, la ofrecimos la posibilidad de probar el Combitrack con la silla de partos, y aceptó.

Al ser un parto natural y prácticamente no intervenir nosotras más que para animarla y apoyarla hasta el final del expulsivo, me dediqué a observar cómo ella iba movilizándose e intentando adaptar su pelvis al paso de su bebé; y de verdad que me sorprendió cómo iba ella sola movilizando las piernas logrando la asimetría de la pelvis que era necesaria en cada contracción (algo que me había explicado y yo había podido leer en algún libro).

Ella iba utilizando el fular durante las contracciones para procurarle alivio durante las contracciones, y en los momentos de relajación se recostaba sobre su marido, que iba haciéndole masajes en toda la espalda y a ella se le veía agradecida. Estaba totalmente conectada con su parte más instintiva, viviendo completamente su parto y controlando perfectamente el momento de la salida de la cabeza, poco a poco para evitar desgarrarse.

Así fue como nació la pequeña Juliette. Mediante un parto maravilloso, que para mí ha sido un privilegio poder vivirlo y del que he aprendido mucho más sobre toda la filosofía del parto natural.


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