Primer balance de la residencia

11.1.16

Primero de todo, feliz año nuevo a tod@s!!!! Espero que hayáis empezado el 2016 con mucha energía y hayáis disfrutado de las fiestas.
Yo ya estoy de vuelta en Girona después de disfrutar todas las fiestas con mi familia y amigos, he descansado mucho y he recargado las pilas a tope (que, la verdad, falta me hacía!), y también he aprovechado a leer un montón de cosas que tenía en mi montón de "pendientes". 

Ya han pasado casi 8 meses desde que comencé la residencia, y he pensado que es un buen momento para hacer un primer balance lo que llevo de residencia.

No os voy a engañar y decir que todo el maravilloso, porque no lo es. Hay momentos que si son maravillosos, pero hay otros que son duros.
Es duro estar lejos de los tuyos, sobre todo si eres alguien familiar, y eso a mi me ha pesado y aún me pesa mucho. Me encanta pasar tiempo con toda mi familia y es duro cuando sabes que están todos juntos reunidos un fin de semana, aunque solo sea dando un paseo por el campo, y tu estás en tu nueva casa a más de 600 km de distancia.
Es duro el ritmo de vida que llevamos, con guardias, clases, sesiones, cursos, el portafolio, horas de estudio en casa... Porque siempre hay algo que leer, o estudiar, o sobre lo que quieres saber más después de haber visto u oído sobre ello.
Además de todo esto, yo pasé unos primeros meses duros (psicológicamente hablando), con muchas dudas de si había hecho bien dejando mi trabajo, porque de repente me encontraba en un mundo completamente diferente, del que no sabía casi nada y en el que me sentía muy insegura.


Pero ahora se que hice lo correcto. Estoy formándome en algo que me encanta y que, sin duda, es una de las especialidades más bonitas a las que nos podemos dedicar la enfermería.
He conocido gente que me ha enseñado un montón de cosas, y no hay día que no aprenda algo nuevo para mí.
Y aunque sea un poco duro el madrugón de los martes para ir a clase, cuando nos juntamos con las compis de otros hospitales en el tren siempre acabamos muertas de risa contándonos anécdotas que nos han ocurrido a unas u otras en las guardias, y haciendo planes para cenar, merendar juntas o hacer una ruta los fines de semana.

Después de todo esto, mi conclusión es que sí; que todo lo que vivimos compensa mucho el estar alejada de toda tu vida, y si ahora tuviese que decidir volvería a dejar mi trabajo para empezar de nuevo esta aventura.


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