La parte mala de esta profesión

5.10.15

¿Cuántas veces hemos oído que matrona es la profesión más bonita del mundo?
Yo personalmente unas cuantas. Cuando explico que estoy haciendo la residencia todo el mundo coincide con que es muy bonito ver nacer niños; pero nadie (o casi nadie) repara en que también hay una parte mala en esta profesión.

De repente llega un día en el que los papás van ilusionados a la consulta porque van a poder ver y/o oír a su bebé y lo que deberían ser lágrimas de felicidad se convierten en lágrimas de tristeza porque no hay latido. El corazón del bebé por alguna razón ha dejado de latir.

O llega el día en que llega el resultado del screaning metabólico y aparece una alteración cromosómica (Down, Edwards, Patau...) y esos papás en un acto de valentía (porque sí, para mi es igual de valiente ser capaz de tomar la decisión de seguir adelante con un embarazo en el que sabes que tu bebé va a nacer con problemas, como ser capaz de tomar la decisión de interrumpir un embarazo deseado) deciden interrumpir el embarazo que con tanta ilusión estaban viviendo.

En ambos casos las que estamos ahí, al lado de esos padres, somos las matronas (y residentes en este caso). Cuando ingresan en el paritorio, con ese miedo, esa tristeza y ese sentimiento de culpa que muchas veces les acompaña, la que está a su lado durante todo su proceso para todo lo que puedan necesitar es la matrona. Las que están a su lado escuchando sus miedos y preocupaciones, prestando un apoyo psicológico y espiritual de la mejor manera que pueden, son las matronas.

Y de verdad, creedme, esta parte no es ni bonita ni agradable para ningun@ de nosotr@s.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...